¡Primero yo! – ¿El puro egoismo?

„Yo me coloco a mi ahora en primer lugar. Esta es mi frase medicinal, mi formula de sanación“ me dice Judith en el Coaching. Su voz es firme y su rostro refleja una alegria profunda cuando dice estas palabras. Muy conscientemente empieza la frase con la palabra „yo“, me explica. Como todos nosotros ella también ha aprendido de no ponerse en primer lugar. Siempre eran los demás que estaban en el primer lugar en la vida de ella.

¿Se puede aprender el egoismo?

Lo que suena como egoismo puro, a ella le parecia también asi. Lentamente ella aprendió a ponerse en el primer lugar en su vida. A „ser egoista“. Pero no encontró las resistencias mas grandes en su alrededor, como ella esperaba, sino en su mente, en su pensar y sentir: ella tenia mucho miedo de perder el amor de su pareja y de su familia si empezaba a pensar en ella misma. Todos estaban muy acostumbrados de que ella estuviera muy dispuesta para ayudar a todos. ¿ De veras la formula de sanación, el nuevo mantra de Judith „yo me coloco en primer lugar“ iba a cambiar algo? Judith tenía una imagen de una persona egocentrica y no quería ser asi, de ninguna forma.

Después de eso resultó que era muy dificil para Judith descubrir que era lo que ella queria, lo que le gustaba. Su primer impulso siempre consistía en considerar los deseos de los demás.

Entonces aqui encontramos más de una creencia que había que cambiar. Por lo tanto desarrollamos un plan en nuestro coaching que le ayudó de contrarse pasito a pasito más en ella misma.

Poco a poco aprendió ella a tomar decisiones propias y muy deliberadas, para los diferentes ámbitos de su vida. Ya no se dejó llevar tanto por la corriente de los eventos y de los reclamos reales o imaginarios de los demás.

Asi que ella se iba conociendo a ella misma de otra forma y empezó a valorar sus preferencias y deseos. ¿Qué es lo que me da alegria de verdad? ¿Qué es lo que me gustaría hacer si tuviera el tiempo y el dinero? Estas preguntas le ayudaron a Judith a descubrir, entre otras cosas, que ella no era la madrugadora que todos pensaban que era. Más le agrada empezar el día lenta y tranquilamente.

Ella cobró consciencia de los programas automaticos en su interior que hasta ahora fueron la base de sus decisiones. Una invitación para almorzar en casa de la suegra – ahi no se puede declinar, hay que ir. Ahora Judith practica un „¡Pare!“ interior y siente qué es lo que realmente quiere. Quizá irá donde la suegra, quizá no.

Judith tiene el deseo de meditar diariamente al inicio del día y quiso reservar un tiempo tranquilo para ello, respetado por su familia. Esto suponía un cambio en la rutina familiar. Primero le costó mucho reclamar un tal cambio para ella misma, para sus intereses. Ella estaba acostumbrada adaptarse a las necesidades de los demás, pero no estaba acostumbrada reclamar algo para ella misma. Con mucha sinceridad explicó su deseo a su familia y les pidió ayuda. Claro que con gusto le ayudarón, de forma que ahora hay un cambio en la rutina familiar que corresponde a las necesidades de Judith.

Su cáncer de seno con metastásis está retrocediendo. Ella está segura que junto con el buen tratamiento le está ayudando su formula de sanación. Yo estoy muy contenta que Judith está más segura de si misma ahora y tiene más claridad para su vida.

Una vida enfocada

En mi propio proceso de sanación siempre he podido constatar que es sumamente importante tener yo el control sobre mis decisiones. Decisiones en las cuales me considero a mi y a mis necesidades en el primer lugar.

„Primero yo“ –  para que pueda llevar una vida enfocada emocionalmente, fisica y espiritualmente, porque eso facilita autosanación.

¿Cómo es una vida enfocada? Para mi significa eso:

No estoy ahi donde no quiero estar. Ahora estoy donde quiero estar.
Ya no estar con quien no quiero estar. Estoy con quien quiero estar de verdad.
No hacer lo que no quiero hacer. Estoy haciendo lo que amo hacer.
Vivo mi vida. Hago mi elección.

Esto lo que suena tan normal en la realidad es algo totalmente nuevo para muchos. Todos conocemos a alguien quien viva asi, quien tiene la libertad de llevar una vida asi.  Seguramente lo admiramos. Creemos que él o ella puede vivir asi porque dispone de algo que nosotros no tenemos. Todos queremos vivr así, y nos decimos „ojala pueda hacer eso en algún momento“.

A veces la vida nos regala situaciones que nos invitan a empezar a vivir esta vida. Que nos construyen el camino para tomar en serio nuestro deseo y realizarlo. Situaciones que requieren que empecemos a vivir nosotros mismos, sin seguir otros programas ni otras creencias. Sólo yo.

En mi caso fue un cáncer que me indicó que algo no estaba bién y cambió mi forma de pensar. Muchos de mis clientes también me cuentan que una enfermedad u otro momento de crisis les hace conscientes de que ha algo que no funciona en su vida, algo que quieren cambiar. Que quieren buscar un nuevo enfoque.

¿Puedes imaginarte que una crisis puede servir como trampolín, como una chance que facilita crecimiento y nuevas experiencias? ¿Quizá ya lo experimentaste? ¡Gracias por dejar tu comentario!


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